En un lugar de la Provincia de Castellón y debido a su cercanía, en el cobijo que ofrece la penumbra de la Luna, pasan los días anhelando el frescor y el ulular de la brisa, y el latido rítmico y constante del sonido de las olas del mar. Asentados entre el aroma que se desprende de los cítricos y hortalizas de los huertos, regados estos por las aguas del Mijares y el río Seco, paseando envueltos por campos de algarrobos y olivos en secano, se encuentra la población de Villarreal con no más de 50.000 habitantes. En sus empresas de azulejos cansados de ver el reflejo de sus rostros y de no tener reconocimiento por ser tan pequeños, hace años que se empeñaron en tener el segundo mejor equipo de fútbol de la Comunidad Valenciana. Sin mar que riegue sus tierras y sin puerto donde amarrar barcos, haciendo un alarde de "chulería" decidieron apodar a su equipo de fútbol; “El submarino amarillo”. De la mano de su Presidente Paco Roig, y sin hacer aparente ruido se colaron en la liga de las estrellas, para ser una piedra en el zapato de todos los equipos que militan cada año en la máxima categoría. En sus comienzos fichajes de relumbrón que son los que hacen a la afición acudir al campo, como Palermo. Su juego siempre ha sido bonito de ver por mostrarse generosos sobre el prado, intentando hacer del balón un apéndice pegado a las botas de sus futbolistas, que lo mueven mediante bellas triangulaciones con rapidez siempre en la búsqueda del gozo que proporciona agujerear el marco rival. Por este motivo los elogios les han llovido hasta calarles los huesos, aunque por ahora no hayan disfrutado todavía en sus carnes, del palpitar de los corazones, y del griterío que arronca gargantas rompiendo tímpanos por la consecución de un titulo, o Copa. Buenas y dignas campañas en el tiempo que llevo el timón de mando Pellegrini, el mismo que si tuviera el poder de volver al pasado, nunca hubiera hecho las maletas para estar entre “los blancos”, ya que lo único que consiguió en un año lleno de criticas hacia su persona, es que cuando pasa frente a una pastelería y por descuido de su mirada ve merengue, acaba teniendo que acudir al medico por una subida brusca de fiebre. En aquellos tiempos donde las figuras de los futbolistas estaban mejor repartidas que en la actualidad, l@s amantes del buen fútbol tachábamos con lápiz los días del calendario en los que se producían sus encuentros frente a los grandes. Son sabedores de un brebaje mágico, que hace que grandes figuras en el umbral del final de sus carreras deportivas, vuelvan a sentirse jóvenes y derramen sobre el campo sus últimas gotas de calidad futbolística. Como Riquelme aquel argentino tímido y rebelde al que nadie encontró acomodo en las filas del Barca, Pires jugador que se pensaba que ya lo había dado todo en su paso por el Arsenal, Marcos Senna el mejor medio campista de aquella Eurocopa que nos hizo creer con su despliegue físico, y calidad sobre el campo que podíamos conquistar Europa como así lo hicimos, y también como no, Capdevila. En este tiempo consiguieron llegar a deleitar a sus aficionados con una semifinal de la Liga de Campeones de infausto recuerdo, ya que Riquelme que era el que marcaba el ritmo, y repartía el juego de aquel equipo, tuvo el pase a la final en un penalti que mando al lugar donde a la postre nacerían los llantos, por el sueño perdido de sus aficionad@s. Han sabido mezclar sapiencia proveniente de la veterania, con desparpajo proveniente de la juventud y de las ganas de triunfar, como Cazorla, Rossi, Nilmar, o mi añorado Cani, aquel que era pitado por parte de un sector amplio de la grada de la Romareda, partido si, y partido también. Que tiempos aquellos en l@s que algun@s se sentían tan importantes, que fueron capaces de negar el cariño a un chaval de la cantera, que con la ayuda de sus pases entre líneas consiguió que Diego Milito, y Ewerton nos metieran a base de goles en una final de la Copa del Rey. No me extrañaría tal vez erradamente que sean est@s mism@s l@s que ante una promesa como Ander Herrera, que desde mi punto de vista lo único que ha demostrado… es que tiene todo por demostrar, se rindan en elogios y aplausos, tal vez por no ser conscientes de que Ander Herrera no hubiera podido jugar en aquel equipo por mucho que su padre se hubiera empeñado, mas que nada porque en el equipo de Víctor Muñoz no era tan fácil como lo es ahora hacerse con un lugar entre el once inicial.(Un gol y un pase de gol en toda la campaña pasada, avalan como no, mi subjetiva teoría). Ellos son por su juego el admirado; “submarino amarillo”, pero nosotr@s somos el REAL ZARAGOZA un Navío Destructor al que como he mencionado nuestra extensa trayectoria e historia nos avalan.
Una mañana lo despertaron vía telefónica para comunicarle que debía presentarse en Villarreal ante el que seria su nuevo equipo… Sin el saberlo.
¡¡AUPA EL REAL ZARAGOZA!!








